HUMANIDAD

HUMANIDAD: (Del lat. humanĭtas, -ātis)

La palabra HUMANIDAD entre otras significaciones, se refiere por un lado al conjunto de los seres humanos, a la condición humana o a la naturaleza humana.

Por otro lado también  hace referencia a cualidades como la benignidad, benevolencia y compasión del ser humano. Aunque también responde la fragilidad o flaqueza propias del hombre.

Pero además se entiende en su forma plural (Las Humanidades) como las ciertas ramas del saber.

Saber es aprender cada día algo nuevo. Y es que tenemos que aprender a saber ser humanos. Posiblemente sea la tarea más ardua y perpetua que hemos de asignarnos para toda la vida.  

Esta vez quisiera reflexionar sobre lo que nos hace humanos. A medida que pasan los días y analizas las situaciones, descubres que no somos tan diferentes. Como dice mi madre, si nos pinchamos, todos sangramos. Y  es que somos bastante iguales: compartimos los mismos temores, erramos,  (¡Errar es de humanos!) y a veces hasta vivimos las mismas cosas. Eso nos convierte en conjunto. Sin embargo no todos en conjunto sentimos las cosas de igual manera, no todos poseemos las mismas cualidades en la misma medida, ni todos tenemos los mismos comportamientos. Me gustaría jugar aquí con la palabra Humanidades, distintas humanidades, a cada uno la suya.

En este tiempo de ausencia he podido pensar mucho, examinar mi entorno, y aprender, sobre todo aprender. Estoy aprendiendo mucho sobre mí, como ser humano. Estoy descubriendo mucho sobre la fragilidad, la mía. Me faltan conocimientos por lo que no me meteré en campos que no conozco como el de la Psicología o el de la Biología. Aún así me aventuro a afirmar que en ocasiones somos nosotros mismos los que nos negamos el hecho de ser humanos. Ahí es donde comienza la cuestión de ego. Tan peligroso es tener demasiado como no permitirse tenerlo.  No hay nadie más peligroso que nuestro “yo negativo”, aquel que no nos permite ser como somos, el que nos esconde…el que nos hunde.

M sabe como despertarme la curiosidad y es que no sabía nada sobre las estructuras  y los tipos de aprendizaje. Pero descubrir que mi perfil responde al de Inteligencia kinestésica (motriz) y saber que hay aspectos biológicos que explican mi manera de ser y de actuar me ha tranquilizado mucho. Que no debo llamar vagancia a dejar los deberes para lo último si antes he estado pintando, cosiendo, desarmando una radio mientras leía una revista… que la curiosidad dista millas de la vagancia. Al menos eso de que me llamaran bicho raro en el cole, cobra un poquito más de sentido y  que el puñetero sistema escolar de mi época donde todo era memorizar y repetir poco podía saber de mis necesidades.

Ahora entiendo tantas cosas…M también me ha explicado que es muy normal que quiera empezar mil cosas a la vez, que siquiera me ocupe de terminar alguna. Que es normal que me cueste leer un libro de un tirón teniendo tres más en la cuneta esperándome, que puedo leerlos todos a la vez y abandonarlos por meses, que no hay nada raro/malo en eso, que es mi biología, que es mi humanidad. Lo que no es normal de mi biología es que me empeñe en bloquearme con todo lo que propongo hacer. Pero estamos trabajando en ello.

¿Cuánto sabemos de nosotros? ¿Nos conocemos realmente?  Como ya he apuntado antes, es una tarea que nos va a levar toda una vida aprender. Aquí la clave es la ACEPTACIÓN: aceptarnos como somos, que no hay nada malo en sentirse uno mismo, que debemos ser nosotros mismos porque nuestra propia humanidad ya se encarga de hacernos diferentes y únicos.

Estoy aprendiendo mucho y me gusta. Me hace sentir mucha calma. Además el otro día me reconcilié con Ita.

Ella estaba allí, esperando a ser vista. Tímidamente…estaba sola, hecha un ovillito. Tiene que ser muy triste vivir en un mundo en blanco y negro donde lo gris es la máxima expresión de luz.

–           Ita, ¿qué haces ahí?-

No contesta, sólo mira.

–           Ita… ¿qué haces ahí tan solita?

Sigue sin hablar pero no deja de mirarme. Jugando con sus trenzas se presume su inocencia.  Intento acercarme pero no se fía.

–          Ita, déjame verte, déjame conocerte…te prometo que si me dejas jamás volverás a estar sola.

Parece que sonríe, al menos ya no parece tan distante. Quiere enseñarme algo pero lo único que yo puedo ver son unos muros altísimos de metal. Es su rincón.

–          Ita, ¿qué me quieres enseñar?

 Me tiende su manita, tan chiquitita y tan suave… me dejo llevar por ella ¡me va a presentar su mundo, su universo!

–           ¿Quién puede dejarte tan solita Ita? ¿Quién ha dejado de verte si eres los más bonito y dulce que he visto jamás?

Ya estamos empezando a ser amigas.

–          Perdóname Ita por no haberte visto antes, no voy a permitir que vuelva a pasar, te lo prometo.

Me lleva ahí, a su rincón, a su hogar por tanto tiempo. Gris, demasiado gris, frío, metálico, aislado, hermético, VACÍO…ahí donde he ido a buscarte, ahí donde te perdí la última vez que te sentí…¿quién podía ser feliz ahí Ita? ¿Realmente eras feliz? Ahí, tan solita, abandonada…    

No tengas más miedo a mostrarte como eres, quién te quiere te aceptará, te dará voz. Eso lo aprendí ya de mayor. Quizá por eso te haya dejado tanto tiempo sola.

Quiero protegerte desde mis experiencias, treinta años son demasiados por contarte de golpe, pero intentaré acurrucarte en los momentos malos. Me encantaría salvarte de tantas cosas Ita… Ojalá pudiera advertirte de las decepciones pero eso es algo que debemos aprender juntas.

Tanto desearía poder recogerte los trocitos cuando te rompas y darte valor ante  los momentos dolorosos del alma, de las ausencias, de las ideas truncadas, de las ilusiones muertas.

Explícame, quizá tú lo sepas: ¿cuánto dura un pensamiento? ¿Cuándo se convierte en recuerdo?

Ayúdame a que seamos personas, te lo debo, me lo debo. Hazme recordar que somos de carne y hueso aunque nuestra fragilidad nos haga sentir como de papel.

¡Ita! ¡Déjame ser contigo! Déjame compartirnos, te protegeré siempre pero te pido a cambio que me acompañes, por mucho que parezca que vuelvo a abandonarte. Déjame caminar contigo por esos parques y calles de edificios altos que cada vez ganan más colores. ¡Todo es nuevo Ita! ¡Vuelves a ser en mí!

Gracias Ita, gracias por volver, por favor no borres jamás esa sonrisa que me regalas ¡me está dando la vida!

 

La canción de hoy no puede tener otra razón que mi reencuentro con Ita. Es una canción de amor, y es que donde empieza mi amor por ella, empieza mi amor propio. A ella se la regalo. Gracias.

Tracy Chapman. Baby, can I hold you?

 

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2 pensamientos en “HUMANIDAD

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